Extracción de terceros molares

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Los terceros molares deben de ser extraídos en los adultos jóvenes para evitar o disminuir el riesgo de enfermedad periodontal. Si han erupcionado parcialmente, ocasionan la entrada de bacterias entre el diente y la encía causando caries e infección. El resultado puede ser dolor, hinchazón, trismus (inmovilidad mandibular) y malestar general. Si siguen erupcionando sin suficiente espacio dañarán los dientes adyacentes y pueden movilizarlos.

Frecuentemente desarrollan Quistes y Tumores, destruyendo estructuras cercanas como el hueso mandibular o las raíces de dientes próximos. Pueden ocasionar dolores, a los que no se les encuentra explicación.

En ocasiones imposibilitan la colocación de prótesis. Pueden ocasionar interferencias oclusales o mala mordida.

En un 70 % ocasionan traumatismo de las mejillas; se encuentran asociadas a fracturas mandibulares en un 65% de los casos. El 40 % de los adultos a la edad de 45 años desarrollan enfermedad periodontal, infecciones a repetición o caries en el área cercana al tercer molar y al 25 % de los adultos que las conservan se les debe de extraer aumentado los riesgos y complicaciones en un 30 % si se les compara con su extracción en la adolescencia.